Recetas Nutribióticas


PATÉ CRECIENTE DE GARBANZOS GERMINADOS

 Ingredientes:

  • 120 gr de Garbanzos lechosos o pedrosillanos ecológicos (un cazo de mano).
  • El zumo de un Limón.
  • 1 Cucharada sopera de Aceite de oliva virgen bio.
  • 1 Cucharada sopera de Tahín de sésamo tostado (puré de sésamo, en herbolarios).
  • 1 diente de ajo (opcional).
  • Sal marina, una pizca.
  • 1 Cucharada sopera de Pimentón dulce.
  • 1 Cucharita de café de Cúrcuma molida.
  • 1/2 Cucharita de café de Pimienta negra molida.
  • 1 Cucharita de café de Eneldo. (opcional)
  • 1 Cucharita de café de Cilantro en grano.
  • 1 Cucharita de café de Comino molido.
  • 1/2 Cucharita de café de Alcaravea molida. (opcional)

(Las especias que usemos podemos adquirirlas en herbolarios para asegurarnos su calidad)

Elaboración:

3 días antes de preparar el paté:

Poner a remojo en agua mineral los 120 gramos de garbanzos durante 5-6 horas (o una noche). Una vez transcurrido este tiempo, colar los garbanzos.

Colocar un paño de rizo, mojado en agua mineral, en el fondo de una bandeja de plástico, recubriendo toda la bandeja.

Extender los garbanzos encima del paño.

Mojar y escurrir otro paño y cubrir por completo los garbanzos. En dos o tres días los garbanzos habrán germinado. Colocar la bandeja en un sitio con poca luz. Cada día humedecer de nuevo el paño que los cubre para que en todo momento se conserve bien la humedad. Si vemos que algún garbanzo toma un color verdoso lo desechamos.

Una vez germinados los garbanzos ya podemos elaborar el Paté:

Previamente, el cilantro en grano lo sumergimos en una taza de agua tibia por unos 30 min. Después los sacamos, ya están listos para usar. Si alguna de las otras especias también las tenemos en grano en vez de molidas hay que hacer lo mismo.

Ahora sólo se trata de triturar todos los ingredientes juntos, hasta obtener una pasta. Si vemos que está muy apelmazada podemos añadir un poco de agua mineral y un poco más de aceite de oliva.

Guardar en tarros de cristal, llenar sólo aproximadamente ¾ de cada bote ya que al fermentar va a crecer. Cerrar bien y durante los primeros días, destapar una vez al día el bote para que los gases producidos en la fermentación sean expulsados. Se puede empezar a consumir en unos 2-3 días.

Recomendable tomar al día 1 o 2 cucharadas es suficiente. Este pate es una gran fuente de prebióticos y probióticos.

Conservar en lugar fresco y seco.

Si observamos que se ha producido moho con coloración blanca o verdosa, hay que desechar el bote.


PATÉ CRECIENTE DE LEGUMBRES GERMINADAS con VERDURAS PRENSADAS

 Ingredientes:

  • ½ Brocoli o Coliflor o Col
  • 3-4 Zanahorias
  • 1 Nabo
  • 2 Puerros

(Es preferible que todas las verduras sean de cultivo ecológico. Si alguna no lo es se pueden sumergir un rato en agua con un chorro de vinagre y sal).

  • Sal marina
  • Zumo de medio limón.
  • 1 Cuchara sopera rasa de Pasta de Shiro Miso ecológico sin pasteurizar.
  • 1 Cuchara sopera de salsa de soja Tamari bio (opcional).
  • 120 gramos de lentejas pardinas bio, y/o alubias mung (soja verde).

Elaboración:

3 días antes de preparar el paté:

Colocar un paño de rizo, mojado en agua mineral, en el fondo de una bandeja de plástico, recubriendo toda la bandeja. Extender las lentejas encima del paño.

Mojar y escurrir otro paño y cubrir por completo las lentejas. En dos o tres días habrán germinado. Colocar la bandeja en un sitio con poca luz. Cada día humedecer de nuevo el paño que las cubre para que en todo momento se conserve bien la humedad.

 1 día antes de preparar el paté:

Lavamos las verduras. Cortamos las verduras muy picaditas sobre una tabla, por ejemplo empezamos con el brócoli, una vez lo tenemos picado y aún sobre la tabla, añadimos dos pizcas de sal y con las manos amasamos la verdura, prensándola bien. Y lo pasamos a un bol grande de cristal. Realizamos esto para cada una de las verduras. Una vez tengamos todas en el bol, volvemos a amasar con las manos para mezclarlas y prensarlas.

Ahora necesitamos otro bol del mismo tamaño que el anterior para colocarlo encima del bol con las verduras y nos sirva de prensa. Lo llenamos con agua para que ejerza presión sobre las verduras situadas en el bol de abajo.

Dejamos reposar un día, las verduras empezarán a fermentar y rezumaran el agua hacia arriba. Pasado este tiempo, retiramos y conservamos el agua que han rezumado, esta agua sirve como activador de la fermentación ya que es rica en microorganismos simbiontes. Escurrrimos bien las verduras.

Elaboración del paté:

Ahora sólo hay que triturar en proporción de volumen igual de lentejas que de verduras prensadas, añadiendo el zumo de medio limón, el shiro miso y el Tamari. Si es muy consistente, podemos añadir un poco de agua de la que habían rezumado las verduras. No hay que añadir sal, es suficiente con la que añadimos el día anterior a las verduras.

Guardar en tarros de cristal, llenar sólo aproximadamente ¾ de cada bote ya que al fermentar va a crecer. Cerrar bien y durante los primeros días, destapar una vez al día el bote para que los gases producidos en la fermentación sean expulsados. Se puede empezar a consumir en unos 2-3 días.

Si nos sobran verduras las podemos conservar en tarros de cristal y usarlas para aderezar nuestras ensaladas.

Recomendable tomar al día 1 o 2 cucharadas es suficiente.

Conservar en lugar fresco y seco.

Si observamos que se ha producido moho con coloración blanca o verdosa, hay que desechar el bote.

Este paté es una gran fuente de prebióticos y probióticos.

Las verduras fermentadas son más nutritivas y asimilables que las hortalizas de las que proceden. El proceso de fermentación favorece:

  • La estabilidad y síntesis de vitaminas B1, B2, B3, C y K.
  • La conservación de antioxidantes, como la provitamina A.
  • La disgregación de la celulosa, evitando las flatulencias.

 

BENEFICIOS DE LOS ALIMENTOS FERMENTADOS

  • Son de fácil asimilación y muy digeribles, ya que en el proceso de fermentación se han generado microorganismos vivos que han descompuesto los nutrientes en otros de simple asimilación.
  • Son productos bioactivos ricos en vitaminas, péptidos, ácidos orgánicos y ácidos grasos, creados durante la fermentación.
  • Contienen vitaminas del grupo B, que intervienen en el metabolismo de los hidratos de carbono y en la producción de energía, y vitamina K2, esencial para la salud ósea y cardiovascular.
  • Destruyen antinutrientes como el ácido fítico, que impide la absorción de algunos minerales como el hierro, el calcio y el zinc.
  • Inhiben el desarrollo de microorganismos patógenos, infecciosos o potencialmente carcinógenos en la flora intestinal.
  • Contiene un gran número de encimas digestivas, que ayuda al organismo a absorber nutrientes, un alto contenido en probióticos, que ayudan a restaurar la flora intestinal, el sistema digestivo y mejorar la salud inmune. Reequilibran la microbiota intestinal.
  • El ácido láctico producido durante la fermentación combate la bacteria E. Colli.

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